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| Una de las dos portadas de mi próxima novela |
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| Primera foto del año en la oficina de la Editorial de la UV |
| Foto tras conferencia en el Taller de escritores de Isaías Pena, Bogotá |
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| Varios de mis libros |
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| Hace un par de años |
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| Pitol y Vila-Matas en Xalapa ¿2014? |
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| Mi padre Marco Tulio Aguilera Camacho |
| Con Enrique Serna |
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| Nuestro héroe en 1976 |
PUES SE CUMPLIÓ LO QUE HABÍA PLANEADO PARA ESTE AÑO: RECIBIR UN GRAN PREMIO QUE ME PERMITIERA IR CON LETICIA A PARÍS. UN JURADO DE LUJO, PRESIDIDO POR EDUARDO ANTONIO PARRA, EL MEJOR CUENTISTA DE MÉXICO, ME CONCEDIÓ EL PREMIO BELLAS ARTES DE NOVELA JOSÉ RUBÉN ROMERO 2017

LINK DE ANUNCIO OFICIAL PREMIOS BELLAS ARTES 2017
http://www.inba.gob.mx/prensa/7291/anuncian-a-los-ganadores-de-los-premios-bellas-artes-de-literatura-2017
http://elporvenir.mx/?content=noticia&id=62323
Voy a adelantar unas notas sobre No voy a pedirle a nadie que me crea, novela, Premio Herralde 2016, obra de Juan Pablo Villalobos:
1. Inicia con un capítulo mareador que hace pensar que estamos ante una novela experimental.
2. A partir del segundo fragmento utiliza una serie de recursos de la novela tradicional: cartas, diarios personales, narraciones directas e indirectas que tienen como centro una trama interesante (joven mexicano viaja a Barcelona a hacer un doctorado en Letras y se ve involucrado en asuntos criminales).
3. Es indudablemente entretenida, ingeniosa, brillante, desparpajada (lejos de las novelas con profundos mensajes sobre la naturaleza humana, Dios, las grandes verdades de la vida: en este sentido es una novela ligera, olvidable: su gracia es que mientras se lee el lector permanece entretenido, como obnubilado por fuegos de artificio literario).
4. Como novedad nos ofrece un anti héroe, que siendo de alguna forma físicamente desagradable (además padeciendo a lo largo de la novela una especie de "ataques de ronchas" que lo hacen repulsivo) resulta ser para el lector simpático, hasta "entrañable"; además víctima de una trama que ni él mismo entiende (un primo lo involucra en asuntos de narcos -según parece, se trata de narcos: todo es ambigüo, evanescente en esta novela...)
5. Como detrásfondo -me gusta este neologismo, habrá que acuñarlo como neodoblepleonasmo- asistimos a la vida ajetreada de los sucacas, okupas, pakistanos inmigrantes y a los asedios que éstos sufren por parte de las autoridades (lo que me recuerda las hordas de negros cargados de perfumes que se instalaban en las calles de Madrid y Barcelona y que salían huyendo cuando escuchaban la llegada de los policías y que luego se instalaban en otros sitios para seguir vendiendo sus perfumes... Eso fue hace varios años, cuando fui con mi esposa a Barcelona a presentar mi Historia de todas las cosas y sufrí el más delicioso fracaso de mi existencia de escritor: a la presentación en El corte inglés, sólo asistieron tres viejitas y un viejito: dos de ellos se durmieron.
6. No he terminado de leer la novela. Me faltan 70 páginas. Doy mis 220 pesos por bien empleados.
7. El martes a las 9 am en el programa Irradia Radio de Radio Más hablaré sobre No voy a pedirle a nadie que me lea.
8. Una nota final: de alguna forma siento que esta novela de una especie de prolongación de lo escrito por Bryce, Pitol y Bolaño no sólo porque sucede en el mismo escenario sino porque en la obra subyace el mismo espíritu (what ever it means).
1. Inicia con un capítulo mareador que hace pensar que estamos ante una novela experimental.
2. A partir del segundo fragmento utiliza una serie de recursos de la novela tradicional: cartas, diarios personales, narraciones directas e indirectas que tienen como centro una trama interesante (joven mexicano viaja a Barcelona a hacer un doctorado en Letras y se ve involucrado en asuntos criminales).
3. Es indudablemente entretenida, ingeniosa, brillante, desparpajada (lejos de las novelas con profundos mensajes sobre la naturaleza humana, Dios, las grandes verdades de la vida: en este sentido es una novela ligera, olvidable: su gracia es que mientras se lee el lector permanece entretenido, como obnubilado por fuegos de artificio literario).
4. Como novedad nos ofrece un anti héroe, que siendo de alguna forma físicamente desagradable (además padeciendo a lo largo de la novela una especie de "ataques de ronchas" que lo hacen repulsivo) resulta ser para el lector simpático, hasta "entrañable"; además víctima de una trama que ni él mismo entiende (un primo lo involucra en asuntos de narcos -según parece, se trata de narcos: todo es ambigüo, evanescente en esta novela...)
5. Como detrásfondo -me gusta este neologismo, habrá que acuñarlo como neodoblepleonasmo- asistimos a la vida ajetreada de los sucacas, okupas, pakistanos inmigrantes y a los asedios que éstos sufren por parte de las autoridades (lo que me recuerda las hordas de negros cargados de perfumes que se instalaban en las calles de Madrid y Barcelona y que salían huyendo cuando escuchaban la llegada de los policías y que luego se instalaban en otros sitios para seguir vendiendo sus perfumes... Eso fue hace varios años, cuando fui con mi esposa a Barcelona a presentar mi Historia de todas las cosas y sufrí el más delicioso fracaso de mi existencia de escritor: a la presentación en El corte inglés, sólo asistieron tres viejitas y un viejito: dos de ellos se durmieron.
6. No he terminado de leer la novela. Me faltan 70 páginas. Doy mis 220 pesos por bien empleados.
7. El martes a las 9 am en el programa Irradia Radio de Radio Más hablaré sobre No voy a pedirle a nadie que me lea.
8. Una nota final: de alguna forma siento que esta novela de una especie de prolongación de lo escrito por Bryce, Pitol y Bolaño no sólo porque sucede en el mismo escenario sino porque en la obra subyace el mismo espíritu (what ever it means).
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| GGM con Gabriel Eligio Torres Gerald Martin, biógrafo de García Márquez en diálogo con Marco T. Aguilera |
Marco Tulio Aguilera dice:
Gerald, nunca hubo un fotógrafo cerca cuando estuve con GGM. Un cariñoso saludo.
Gerald Martin responde:
Tampoco pensé en eso, MT; en 20 anos solo nos tomaron 8 o 10 fotos, ninguna profesional. Será que tú y yo somos espontáneos: vivimos para vivirla! Abrazos.
Marco Tulio Aguilera responde:
Y siento que me hace falta esa foto. Siempre sentí su afecto y protección pero se cuidó mucho de no difundir públicamente su (buena opinión) sobre mis libros. He propuesto a la Feria del libro de Medellín en septiembre una conferencia que se llamaría elementalmente "García Márquez y yo", en la que vincularía los encuentros que tuve con su persona y los que tuve con sus libros.
Gerald Martin
Bueno, MT, sabes que el mismo Gabo me dijo que "MTA es un escritor excelente". Y el no era prodigo en sus piropos (a los hombres, quiero decir...)
Marco Tulio Aguilera
Gerald: ese recuerdo vale oro en tus labios, gracias. Te contaré algo: yo aventuré en un arrtículo que Gabo tenía la segunda parte de sus memorias escrita. Tú que sabes de él casi más que cualquiera (quizás más que Mercedes) debes saber si lo escribió o no.
Gerald Martin
Jaja, no, sinceramente no se. Siempre sospeché que ya tenía un borrador del tomo sobre sus relaciones políticas pero siempre hablo de ese texto en tiempo futuro. Quien sabe.
Marco Tulio Aguilera Marco
Mi hipótesis es que ese libro sí existe y que Gabo no lo sacó a la luz para tener la fiesta en paz con Mercedes.
Interviene otro dialogante, Gabriel Eligio Torres Garcia

Marco, yo lo tuve toda la vida cerca y no tengo un autógrafo de él. Qué ironía no? Jajaja.jajaja
Gerald Martin
Jaja! (Pero si tienes fotos...)
Eligio Torres Garcia:
Le mando un abrazo
Marco Tulio Aguilera:
Te voy a mostrar esta dedicatoria. Es lo que me queda de Gabo.
Gerald Martin:
Esa dedicatoria dice mucho, ¿verdad? Ah, ese Gabo...
Marco Tulio Aguilera
Gabriel era la discreción en persona... pero en sus libros se lee con gran facilidad su biografía secreta.
Marco Tulio Aguilera
Me gusta este diálogo. Gerald, ¿me autorizas a publicarlo en mi blog http://www.mistercolombias.blogspot.com
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| ESCRITORES EN JAVAROS, SONORA |
Dicté tres conferencias, las tres satisfactorias tanto para mí como para el público. Se vendieron suficientes libros como para financiar un recorrido por varias ciudades y playas (Alamos, Aduana, Minas, Huatabampo y Huatabampito -playa completamente virgen en la que cumplí mi sueño de nadar en un mar perfecto con MT en estado paradiasíaco -no subiré fotos porque como ustedes saben soy bastante púdico-; un recorrido que duró desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la noche. Me llevó en su coche Héctor, un norteño sincerote, ex trailero, que me cobró bien pero que cumplió con mostrarme gran parte de Sonora y con contarme sus aventuras de carretera y exponer su filosofía sobre las mujeres.
(Cuando regrese a Xalapa espero subir fotos).
Fuimos a Alamos, pueblo mágico, que es pueblo mágico y una de las ciudades más bellas que he conocido. Me asombró el orden, la limpieza, lo estético del mercado: una auténtica obra maestra de organización y estética.
También a Aduana, pueblo pequeño, incomparablemente sereno y limpio, en el que se venera a la virgen de la Valvanera. Allí compré un zurrón para el agua, que según me dijeron, la conserva fresca por meses (me dijo la vendedora: "agua fresca por siempre, se lo garantizo").
Dicté una conferencia en Yavaros, puerto pesquero, bajo una temperatura de casi 40 grados, ante una multitud de muchachos, en la Escuela de Ciencias del Mar. Muchos aplausos, risas, miradas de soslayo, anécdotas picantes conté sobre el oficio literario. En Yavaros conseguí también quien me llevara a hacer un recorrido por la zona pesquera.
La mejor experiencia en Navajoa fue caminar por las muy amplias calles de Navajoa, bajo un cielo prístino de azul absoluto, por el que volaban centenares de pájaros blancos que no supe si eran garzas o palomas. No pude contarlas pero calculé una parvada de quinientas aves haciendo evoluciones sobre mi cabeza.
En la clausura hubo muchos discursos, muchos homenajes. El nivel de los participantes en la Feria fue irregular, no participó ni una de esas figuras de relumbrón que aparecen en todas las ferias (ya es tradición que Poniatowska aparece en casi todas, así como Pitol lo hacía, recibiendo una y otro cansinos homenajes, uno tras otro, uno tras otro, hasta la desesperación y la embolia o el alzheimer: no hay nada que acabe mejor a los escritores que los premios, los honoris causa y los homenajes: ya el exceso de reconocimientos cobró otra víctima: el querido René Avilés Fabila).
Hasta yo terminé por despacharme un discurso en la ceremonia de clausura de la Feria, encomiando el claro cielo y la tranquilidad que se respira en Navajoa. Discurso que terminó por granjearme la simpatía del presidente municipal quien manifestó su interés en que mi humilde persona regrese al gozar del limpio cielo sonorense.















