Erotikón Frenáptero
septiembre 01, 2013
Un comentario de
Óscar Castro García
Universidad de Antioquia
Facultad de Comunicaciones
Eroticón frenáptero. (Antología de cuentos eróticos), Marco Tulio Aguilera. Medellín: Universidad de Antioquia, 2002.
Recibido: 6 de marzo de 2006. Aceptado: 29 de marzo de 2006
(Eds.)
En esta antología, Aguilera inicia su propio strip-tease
literario al elegir los que
considera cuentos dignos de destacarse por su especial o
extraordinario carácter, en
ese campo de sentido tan sutil, difícil y temido que es el
erotismo. ¿Decálogo
erótico?, ¿parodia del Erótika Biblión?, ¿propuesta
narrativa?, ¿provocación? Quizá
el título sirva de pretexto para entrar en ese prohibido o
deseable mundo de Eros y
Afrodita, del edén o del himeneo, de la cópula y de la
voluptuosidad, o de la
represión, la exhibición y la impotencia.
Marco Tulio Aguilera es ganador incansable de concursos
literarios, conferenciante
irredento y colombiano confeso radicado en México desde hace
más de dos décadas.
En los últimos años se ha desempeñado como docente, investigador
y editor en la
Universidad Veracruzana (Xalapa, Veracruz). De su copiosa
producción literaria y
académica, sin lugar a dudas los cuentos sobresalen por sus
innovaciones,
atrevimientos, parodias y engaños. Y entre ellos, la mayoría
toca el tema del
erotismo como asunto primordial o como trasfondo inevitable.
Los cuerpos
desnudos o a punto de la cópula saltan de título en título,
de cuento en cuento, de
línea en línea. Así lo anuncian los títulos de sus novelas
Mujeres amadas (1988),Reseña Óscar Castro
Los placeres perdidos (1989) y El juego de las seducciones
(1989), y lo sugieren o
lo incluyen con igual intensidad Las noches de Ventura
(1994), Buenabestia (El
libro de la vida I) (1994) y La hermosa vida y La pequeña
maestra de violín (El
libro de la vida II y III) (2001). De igual forma, lo
pregonan sus libros de cuentos:
Cuentos para después de hacer el amor (1983), Los grandes y
los pequeños amores
(1992), Cuentos para antes de hacer el amor (1995) y Juegos
de la imaginación
(2000); hecho que el mismo autor canoniza ahora con sus
cuentos más
representativos de erotismo en la antología que publica la
Universidad de Antioquia:
Eroticón frenáptero. En esta ocasión, Aguilera, quien se
denomina “autoantólogo”,
explica las razones por las que eligió los cuentos así como
los contenidos de éstos,
tal como lo hiciera en Cuentos para antes de hacer el amor
(1995).
Para esta antología, elige tres cuentos de Cuentos para
después de hacer el amor
(Bogotá: Oveja Negra, 1985): “Historia de un orificio”,
escrito desde 1970 en Cali.
En el momento climático del cuento, es posible que el
muchacho observe por el
orificio un encuentro erótico, lo que descubre en medio del
terror. Se crea un enigma
que nunca el lector descubrirá, aunque sí podrá suponerlo
por las sugerencias que
connotan el erotismo, tales como murmullos, pasos sigilosos,
puerta que se abre,
cerradura que se ajusta, sombras que se cruzan bajo la
puerta de su cuarto, “extraña
ceremonia de movimientos que se celebraban al otro lado de
mi mundo” (p. 22). En
medio de imágenes de sensualidad, afectividad y enigma
asociadas con la madre,
2Estudios de Literatura Colombiana No. 18, enero-junio, 2006
descubre el “terrible secreto”, ese que “el resto de mi vida
me iba a pesar; que
viviría en la constante angustia de saberlo y no podría
comunicarlo a nadie...” (p. 26)
“La piel más tersa”, que data de 1978, revela otra cara de
lo pornográfico —en
cuanto se refiere a la prostitución—, llena de sugerencias,
tragedia e ironía,
enmarcado en el mito y rito aztecas del sacrificio humano o
la “guerra florida”. Es el
ritual de las cuatro bailarinas y prostitutas que deciden
protestar y tomar venganza
contra el patrón, imitando el antiguo rito del sacrificio
azteca; y cuyo propósito
logran por medio de artimañas, engaños, sutilezas y
zalamerías, que el protagonista
(mejor, antagonista) sólo detecta en el momento final. El
erotismo se manifiesta
enmarcado en una especie de culto al macho. En medio de los
placeres y de una
fiesta orgiástica, las mujeres cumplen su cometido en el
lugar del cuerpo donde la
piel es más tersa, frase que como estribillo se repite con
insistencia al final del
cuento. Eros unido a Tánatos, dentro de un relato y de un
cuasi-rito ancestral y
obsoleto, cumple un cometido bastante significativo.
En “Arrepiéntete pecador” ocurre el encuentro erótico entre
un intelectual de
cuarenta y cinco años y una muchacha culta e inteligente de
veinte años, durante un
congreso de sociología. El ritmo in crescendo llega a su
paroxismo y luego decae
hasta la separación. El sentido del arrepentimiento se
encuentra en las sensaciones
de pérdida o de frustración, de deseo insatisfecho o de
pasión y de amor,
acrecentadas y luego abandonadas. Algo como si se dijera no
debí enamorarme de
3Reseña Óscar Castro
esa muchacha. El nombre de la protagonista, a la que el
hombre a veces llama Barbi,
deja entrever dos sentidos: el agresivo y adulto de Bárbara,
y el tierno e infantil,
casi de juguete, de Barbi. Es ésta quien inicia el rito de
enamoramiento, ejecuta la
danza erótica y celebra la ceremonia de seducción, a la que
el hombre responde
como un reloj. Enamoramiento que llega a los variados y
públicos encuentros
eróticos y exhibicionistas de ambos, y que los conduce al
clímax del hastío, del
decaimiento y del desgaste; y que incita a la mujer a
dejarlo solo, cuando él apenas
se está convenciendo de que algo maravilloso ha comenzado en
su vida. Se destacan
el carácter efímero del amor, los riesgos que desata, las
ideas y prejuicios, las
extrañas filosofías que lo justifican o lo delimitan, y la
sensualidad sin barreras y sin
provocaciones; es decir, cierta naturalidad que choca contra
el medio, contra las
costumbres y contra la moral o la ideología establecidas.
De Cuentos para antes de hacer el amor (Santafé de Bogotá:
Plaza y Janés, 1995),
incluye “El llamado de la bestia”, en el cual se da un
extraño contraste entre pudor,
represión sexual, puritanismo y religiosidad en la pareja de
espectadores, y lascivia,
voluptuosidad, provocación, excitación, procacidad y
pornografía en los personajes
de la escena. Es en el teatro donde el protagonista del
cuento descubre lo que no ha
vivido con su mujer, lo que han dejado de hacer. De esta
manera, el cuento es
sugestivo, aunque destaca el puritanismo, la represión y la
ingenuidad. Es también
una especie de parodia de la vida de algunos santos, pero en
la cual se oponen la
4Estudios de Literatura Colombiana No. 18, enero-junio, 2006
santidad y la religiosidad al amor y el deseo, que el
protagonista interpreta como
bestia. Se percibe la sensación de que el
narrador-protagonista finge y se ríe del
lector, quien puede concluir: esto no es posible, no hay
hombres así en una sociedad
como la nuestra.
El cuento “Juegos de la imaginación” reúne la sugerencia, la
ambigüedad y la crítica
al amor convencional, a la escritura y al escritor. Podría
leerse como texto que
literaturiza el erotismo. Se trata de un amor imaginario y,
a la vez, de un ejercicio de
escritura. El amor pertenece al cuento, pero a la vez a la
fantasía del escritor que lo
escribe. Se llega a confundir fantasía o escritura, y
realidad; se unen el juego, la
ilusión y la realidad. Aunque se vive un erotismo trillado
también se da el suspenso.
Nada nuevo: ni siquiera es posible la fantasía. Una pareja
de intelectuales intenta la
unión amorosa por medio de las palabras pero sin tocarse
siquiera. A la vez que el
narrador pone a los personajes a contar la peripecia, él
narra la manera como escribe
e imagina la escena, y como arma el cuento. Es un ejercicio
de escritura pero
también del acto que se escribe: se ensaya el hecho que se
narra, a la vez que se
escribe.
“Olor a cuero”, publicado en 1995 como “Vida de artista”,
presenta el caso de la
mujer sensual y solitaria asaltada por un ladrón resentido y
seductor. En este cuento
se conjugan complacencia, humor, comedia, drama e ironía,
con un final abierto y
sugerente de complicidad de la víctima tanto con la agresión
como con el castigo.
5Reseña Óscar Castro
Ironía, porque el hombre creía tener los cuatro ases, pero
nunca se dio cuenta de que
ella guardaba el último. El cuento mantiene al lector en el
límite entre el crimen, el
deseo, el juego, la comedia y el peligro. Los personajes en
la vida cotidiana tratan de
representar los papeles de hechos similares observados en la
televisión: intentan
desempeñarlos bien, con los ingredientes de agresión, temor,
abuso, amenaza,
rechazo y violencia, actitudes que por lo conscientes
vuelven caricaturesca la
situación, en especial en la mujer. Pero esta historia, un
tanto cómica, se torna
trágica al final…
De Juegos de la imaginación (Puebla: Benemérita Universidad
Autónoma de
Puebla, 2000) selecciona “Escenas de la vida conyugal”, en
el que la rutina, los
lugares comunes, el acoso sexual, la obsesión
video-pornográfica, la hipocresía y la
iniciación sexual, se unen en la trama dividida en tres
partes: “1. La mujer y el
espejo”, en la que la pareja se siente transformada por la
casa-hotel y los espejos que
hay en la habitación, ante los cuales logran excitantes y
variadas cópulas; “2. Las
mujeres de video”, que resalta la rutina del matrimonio que
lleva al aburrimiento,
hasta que él descubre los videos pornográficos que le
proporcionan placer; y “3.
Sueños de un buen cristiano”, que presenta ingredientes
exóticos, con fantasías y
prácticas pederastas incluidas.
Otro cuento es “La historia de Sally Random”, con fuerte
dosis de autobiografía
según el prólogo que escribe el autor, el cual incluye
fenómenos del erotismo como
6Estudios de Literatura Colombiana No. 18, enero-junio, 2006
la excitación, la seducción sin éxito, la masturbación y
hasta la ausencia de erotismo
pleno. Como elemento extraño, paródico y cínico, el
narrador-personaje se presenta
como defensor del matrimonio cristiano y dicta conferencias
sobre el tema del
erotismo, el amor, el matrimonio, Dios y la fidelidad.1
Por último, la antología incluye otros dos cuentos: “La
noche de Aquiles y Virgen”,
tomado de Los grandes y los pequeños amores del mexicano
Joaquín Mortiz, el cual
deja ver estereotipos eróticos que se mueven entre lo
humorístico y lo ridículo. Se
trata de los ritos amorosos que caen en la rutina y en la
modorra; de la lucha entre
las manías y la locura o las fantasías que podrían alimentar
el ardor; de los hábitos
de la cama, que aparecen bajo el ropaje del lenguaje vulgar
y con la retórica que
suscitan la ironía y el humor. El micro-relato erótico
dentro del cuento es un buen
recurso de repercusión y de doble del mismo cuento; en él se
narra la escena típica
del vendedor que se refocila con la dueña, la cual acaba, a
su modo, aprovechándose
de éste.
El otro cuento es “Historia completa de Ranita”, en el que
sucede lo inaudito: la
madre encarga y paga al maestro para que inicie a su hija en
el sexo, tarea que él
busca cumplir empleando diversos y estereotipados recursos
que lo llevan a fallidos
1 En forma coincidencial, este cuento también está incluido
en la antología del erotismo en el
cuento colombiano que hice durante un año sabático y que la
Universidad de Antioquia publicó
con el título de Un siglo de erotismo en el cuento
colombiano (Medellín, 2004).
7Reseña Óscar Castro
intentos. Pero el final será intenso, libidinoso e
inesperado; y el vencedor acabará
vencido en un mutuo acuerdo lleno de sugerencias eróticas y
sexuales.
No es oportuno decir ahora si la antología incluye los
mejores cuentos de erotismo
del autoantólogo Aguilera, porque el antólogo cumple, casi
siempre, una función
desesperada y desesperante que al final no encuentra la
satisfacción deseada en los
lectores, sobre todo los llamados “ilustrados”. Y esto mismo
me puede suceder,
como simple lector.
Así pues, queda el camino de leer, indagar, escuchar,
dejarse llevar o retroceder,
rechazar o leer toda la obra de Aguilera para seleccionar la
antología particular. Pero
el lector no puede devolverse una vez ha iniciado la lectura
de esta antología.
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