Santiago Gamboa en la FILU Xalapa 2012
septiembre 24, 2013![]() |
William Ospina estará en el Hay Festival 2013 |
Una de los eventos que más llamaron la atención en la Feria del Libro Universitario fue la presentación del libro Necrópolis
del colombiano Santiago Gamboa. Acompañado por el director de la
Editorial de la Universidad Veracruzana, Agustín del Moral, y por Itzel
García Sedano, Gamboa conversó amenamente sobre su carrera como
escritor. Dijo que su vida, a diferencia de la vida de los escritores
colombianos contemporáneos, no ha estado marcada por tantas angustias y
dificultades. Nació en el seno de una familia ilustrada, de profesores
universitarios colombianos que lo sobreprotegió, hasta que decidió poner
casa aparte, viajar a París y forjar su carrera. Comentó que su
existencia como escritor ha estado jaloneada por una serie de
casualidades afortunadas que lo llevaron pronto a publicar en Mondadori
en Italia y a recibir prontas ofertas de parte de otras editoriales.
Vinculado inicialmente con un grupo de escritores de varios países que
se reunieron en una antología llamada MacOndo y acusado de escribir una
literatura de estilo internacional, sin raíces, consiguió sin embargo,
“colocar” sus libros precisamente a partir de las críticas recibidas. Su
logro más reciente es haber recibido el Premio Las Dos Orillas,
promovido por la Editorial Norma, que aunque tiene alguna resonancia, no
distribuye adecuadamente los libros. Razón por la cual la presentación
de Necrópolis en Xalapa no estuvo acompañada por la presencia
física de los libros. Entre los sucesos que marcaron su vida se halla la
amistad con el cuentista peruano Julio Ramón Ribeyro, con quien
compartió una depresión (en realidad la depresión de Gamboa fue fingida,
ello para tener acceso a una entrevista con Ribeyro). La plática de
Gamboa fue bastante agradable, logró trasmitir no sólo la personalidad
“física” de Gamboa, sino su personalidad literaria: una personalidad que
recurre a frecuentes narraciones, hiladas con maestría y muy bien
vinculadas con una historia central: su vida… Lo que (comenta el autor
de esta nota, es decir yo) es notable particularmente en su novela Necrópolis, que
está estructurada a partir una serie de relatos, todos muy
interesantes y diversos, de varios personajes (en general desmesurados)
que se reúnen en un congreso que se lleva a cabo en Jerusalén. Destaca
en esta novela (esto ya es comentario mío) el dominio de varios espacios
narrativos y temporales, un estilo a veces poco pulcro, pero tan
vigoroso, tan vertiginoso, que el lector (por lo menos el lector que soy
yo, en general tan intolerante con los descuidos) no tiene ni tiempo ni
ánimo para reparar en pequeñeces.
Agustín
del Moral abrió la sesión de la presentación de Gamboa con una crónica
muy bien documentada y elegante de su conocimiento de la literatura de
Gamboa. Corta fue la sesión de una hora para calar en el espíritu de
este autor que sin duda despertó la curiosidad y el afecto del público.
Es una lástima que sus libros, muy bien recomendados por varios amigos,
sean inconseguibles en México. He oído hablar bien de El síndrome de Ulises y de Perder es cuestión de método. Confieso que hace años comencé a leer Vida feliz de un joven llamado Estéban
y tuve que abandonarlo. Simplemente no me enganchó, como me dijera hace
años GGM al referirse a una novela inédita de MT que le pedí me leyera y
comentara. La novela se llamaba La región del azar necesario… Y
la perdí en uno de los trasteos. Si está por ahí en la casa de algún
amigo o pariente de los que leen este blog me gustaría que me la
mandara. Trataba de un grupo de individuos medio locos, drogos,
imaginativos, heteróclitos, adictos a los vampiros y a Lovecraft, que
quería instaurar una monarquía en Cali en los años sesentas. Charlie The
King, el protagonista, era una decadente adorador de Andrés Caicedo y
vivía con sus amigos Maxime, el Real Bizcoanalista y La Bestia Nazi la
ficción de una monarquía caleña. Recuerdo que esa novela estuvo a punto
de ser publicada por Grijalbo en México gracias a las gestiones de
Carmen Balcells, que por segunda vez aceptó ser mi representante hace ha
casi 20 años. Yo eché a perder el negocio al tratar de apresurarla. Me
respondió: "Haz el negocio tú directamente". El caso es que metí las
manos, perdí la edición y por segunda ocasión nos distanciamos la
agencia con mayúsvulas y yo. Tres años después volvió a representarme.
Hubo una oferta de Feltrinelli de comprar todos los derechos de mis
obras para traducirlas al italiano. Volví a meter las manos --dije que
no quería que se tradujera Breve historia de todas las cosas (un libro que Enrico Cicogna estaba a punto de traducir antes de que le pasara lo irremediable (o
tal vez el negocio se perdió porque CB pidió demasiado dinero) y de
nuevo se pudrió el negocio. ¿Resultado? Que decidí a partir de entonces
rascarme mis propias pulgas y ser un feliz escritor que cobra poco, es
poco difundido, pero que es feliz con su papel de provinciano aunque no
haya perdido su asumida megalomanía. Imaginen ustedes a un muchacho
colombiano de 24 años al que le publica en Buenos Aires Ediciones La
Flor, le llama desde Europa García Márquez para decirle que le había
gustado mucho su primera novela. Eso me pasó a mí. De modo que la culpa
no es mía sino del destino.
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